Siempre hay uno más…

Siempre hay uno más…

16 abril, 2019 0 Por Juan Aguilar
¡Haz clic para puntuar este artículo!
(Votos: 0 Promedio: 0)

La fama, eso tan efímero

Un grupo de jóvenes lentejas recorrían la acera cambiando de posición alocadamente, sin parar de hablar.

¡Jo tía! No sabes lo que me pasó ayer! exclamó la más pequeña, intentando atraer la atención del resto.

¡Cuenta, cuenta! animaban las otras, parándose para escuchar.

Pues iba por la calle…

¡Ah! ―gritaron las oyentes, dejando a la pequeña con la palabra en la boca Un garbanzo! la lenteja menor se dio la vuelta y acompañó en el grito a las demás.

¡Vamos! ¡Vamos a conocerle!

Cruzaron de acera atropelladamente hasta acercarse al famoso grano, que venía apesadumbrado por la escasez de empleo, sobre todo para los actores de segunda fila. El mérito, y el trabajo, siempre se lo llevaban los de la primera. Siempre aparentando, sin tener un respaldo al que sujetarse, en su economía destacaban más las salidas que las entradas.

Le despejó de sus cavilaciones un grupo de alteradas lentejas.

¡Hola señor garbanzo! saludaron casi al unísono.

¡Hola jóvenes! respondió altivo, recuperándose de su abatimiento con una presteza digna de un actor.

Me da un autógrafo pidió la más atrevida, una lenteja crecidita y desacomplejada, mientras las otras daban nerviosos saltitos― ¡un selfie! ¡un selfie con todas!

Bueno, aunque no acostumbro cuando paseo comentó petulante haré una excepción con vosotras, aunque tenéis que entender que los famosos necesitamos privacidad y descansar de tanto fan.

Las lentejas emocionadas agradecían la deferencia con halagos que ensanchaban el orgullo del garbanzo, como si estuviera en remojo.

Estaba disfrutando del momento, contando historias inventadas, pavoneándose ante un público entregado. No quería que aflorase pero no era tan frecuentes demostraciones de tanta devoción.

Gastó de su sobrante tiempo el ufano garbanzo para relatar sucesos aumentados, gozando de la atención prestada por aquel grupo de jóvenes lentejas. Pronto se le acabo el repertorio de éxitos y aventuras, y lo suplió con anécdotas exageradas fruto de su imaginación.

Les contaba anécdotas como la ocasión aquella en la que fue el protagonista, cuando había trabajado con el famoso aquel, lo que le dijo al productor tal, a lo que se negó por principios. Las tenía embobadas, su ego no cabía en la calle.

Las lentejas babeaban absortas ante un personaje tan notable, encantadas del valioso tiempo que les estaba dedicando, iban a dar una envidia enorme cuando lo contaran en el colegio, que buena idea la de ir de vacaciones a aquella meca de la fama.

Cuando un grupo de garbanzos, desde la otra acera, empezó a gritar.

El alabado garbanzo se giró para ver el motivo del alboroto y vio como un judión se acercaba, los garbanzos cruzaron rápidamente. Las lentejas se juntaron en la carrera hacia la gran alubia. Esta les recibió con un:

¡Hola jóvenes!

Garbanzos y lentejas saltaban excitados alrededor del ídolo.

El garbanzo se quedó inmóvil, observando la caprichosa pleitesía hacia alguien más importante. Continuó su paseo algo apesadumbrado, al principio, pero conjuró las nubes de su pensamiento, nadie le podía quitar haber disfrutado de su tiempo de gloria.

Aprovecho para dejar otra receta exótica para un dip:

DHAL

Hay muchas formas de elaborar este plato de origen indio, he probadas varias y me quedo con esta muy simplificada pero muy sabrosa, que sirvo al igual que el hummus como un aperitivo untable o dip.

Ingredientes: 1/2 bote de lentejas cocidas o 150 gr de lentejas secas, 2 Cebolletas o chalotas, ½ cucharadita de cúrcuma, 1 cucharadita de curry rojo o Garam Masala (Canela, clavo, nuez moscada, pimienta negra y cardamomo molidos), ½ Cayena sin semillas, ½ cucharada de comino en polvo, 1 ajo, Aceite de oliva virgen (para rehogar), ¼ de manojo de menta, Unas ramitas de cilantro fresco (opcional)

Elaboración: En este caso la base, como se puede suponer, son las lentejas. En la India se utiliza la variedad roja, aunque cualquiera es buena. Prefiero utilizar ya cocinadas en bote, aunque se puede hacer a partir de secas.

Picar las cebolletas o chalotas y el ajo. Rehogar en aceite, cuando estén medio rehogadas añadir las especias y la cayena (la cantidad será según el gusto personal, siempre sin semillas, los invitados lo agradecerán). Agregar las lentejas y revolver un poco para que se mezcle. Poner todo en un vaso de batidora, es el momento de poner las ramitas de cilantro en caso de querer darle un toque fresco y aromático, corregir de sal y triturar hasta conseguir un puré.

Cubrir con hojas de menta picadas.

Se puede comer caliente con pan tipo pita, naan, acompañar con arroz o yogur. En frío, como dip, se puede comer como el hummus, pan de pita, tortitas de maíz, verduras crudas cortadas en tiras o barquillas, según apetezca.

#relatosdecocina