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Alrededor mío
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24/04/2026 0 Por Juan Aguilar
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Repentinamente siento alrededor mío un calor que aumenta. ¡No puede ser! No alcanzo a recordar qué mal he hecho, bueno en algún momento no he sido lo correcta que hubiera debido, pero no creo que justifique el castigo eterno, ¡no lo veo justo! ¿Qué clase de juicio me estás aplicando? ¿Es esta la eternidad que me tienes reservada?

Pero espera… ¡Qué susto! Acabo de recordar que me empeñé en ser incinerada… Siento este momento de debilidad, por un momento creí que me había tocado el averno, ¡uhuu! Pero ya sabía yo que eso del infierno era un cuento. Por cierto, si alguien no se ha enterado: ¡Sorpresa! ¡Estoy muerta!

Bueno, creo que va siendo hora de abandonar este cuerpo que ya pesa, aunque no sé dónde ir, ni como estar, ni si alguien o algo vendrá a por mí. O esa luz de la que tanto hablan.

De momento la única luz que veo, si es que puedo ver, es la que se refleja en este nicho, de las llamas que salen de los quemadores, que por cierto oler sí que huelo, vaya peste a gas, debe ser eso que le añaden para detectar fugas y evitar incendios, ¿pero aquí? ¿A ver si me están quemando con bombonas de butano? ¡Qué cutres! ¿No? Vaya final de fiesta.

No quiero ponerme intensa pero creo que es el momento de hacer balance de mi vida… Casi me lo creo ¡Qué no! Que ya es un poco tarde y además paso, menudo rollo.

Por cierto, ¿quién habrá venido? ¿familiares? Seguro que ni se han enterado, bueno mi tío Anselmo seguro que sí, siempre me ha mirado raro. ¿Y de mis amigos? Los del bar seguro, dejé una ronda pagada a condición de venir a mi incineración, o cremación, como se diga.

Hace rato que se ha apagado el fuego y sigo aquí, no entiendo nada. Oigo una voz y no sé de dónde viene ni la entiendo. ¡Ah! El señor del fuego que viene a por las cenizas. Está llenando la urna, ¿pero no se da cuenta que todo no va a caber?. ¡Qué cabrón! El resto las ha tirado a una bolsa.

Mira, es Carlos el que se ha quedado a recibir mis cenizas, este siempre estuvo por mí. Pues tío, ya ni modo. A ver dónde me lleva, que ni se le ocurra llevarme a su casa, a ver que perversidad se le ocurre.

No, vamos al bar, ¡bien Carlos! ¡Ah! Aquí están todos, que pronto han llegado, seguro que la mayoría se fue antes de encender la chispa ¡qué cabrones! Bueno pues disfrutar, esto es lo que quería, todos alrededor mío.