Recordando

Recordando

3 de noviembre de 2020 0 Por Juan Aguilar
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Absorto recordando, transita por momentos de su historia, recorriendo álbumes de imágenes que pasan como carteles de emociones ya olvidadas, unas, otras todavía latentes. Tiempos perdidos, otros disfrutados. Arrepentimientos, sonrisas y alguna lágrima se suceden con el paso de las hojas.

Como la nieve de esas bolas con el recuerdo de una ciudad dentro, los recuerdos necesitan agitarse de vez en cuando, si no terminan yaciendo como olvidos. Algunas veces se mueven solos, cuando se tropieza, y sin esperarlos se revuelven dejando los pensamientos flotando.

Tiempos perdidos, otros disfrutados. Arrepentimientos, sonrisas y alguna lágrima…

Ya en ese tiempo de regalo, antes de que esos esporádicos vacíos de memoria crezcan, busca retener lo vivido, e imaginar lo que no fue. Sin revisiones, solo como un espectador de sí mismo. Llenando huecos, hilando partes, peregrinando por las estaciones de su existencia.

Cierra el álbum recordando algunos momentos no impresos. Aquel corazón despintado por el tiempo en aquella pared del colegio, o aquel otro grabado en la corteza de un árbol. ¿Dónde era? ¿Para quién? ¡Ah! Sí, casi no logra visualizar la cara, pero ella está ahí, dentro de sus ojos cerrados. ¿De cuántas formas se puede sentir pasión? ¿Cuántas veces se pueden llenar los cuerpos de estrellas fugaces?

Llenando huecos, hilando partes, peregrinando por las estaciones de su existencia.

Ese recuerdo le lleva a otro que le turba, lo siento, le dice apesadumbrado no quise romperte el corazón, era timidez o inmadurez, no sé. O el momento en que por orgullo no estuvo con su amigo. Algo tarde, a ella no volvió a verla, con él ya expió.

También llegan imágenes alegres, de aquella playa casi desierta, el recuerdo le sonroja mientras le dibuja una sonrisa. Una acampada en aquella isla; aquel ventoso camping donde tuvieron que dormir sin tienda; noches de fiesta… La primera vez que cogió un timón, emocionante.

Se deja llevar por los instantes. Abrumado por tantos se deja vencer por la modorra, da lo mismo, mañana seguirá. Y pasado y el otro, hasta que ya no recuerde.

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