Momentos para compartir

Momentos para compartir

1 octubre, 2019 0 Por Juan Aguilar

Una buena excusa para socializar

Hay momentos despreocupados, banales, para compartir, profundos, afines, ocasiones para confidencias, para ir sintiendo más según se va desatendiendo el tiempo… Ese es el aperitivo, una costumbre nativa y de asimilación fácil para forasteros.

Apoyados en una barra, alrededor de una mesa alta o un barril, sentados en una terraza o dentro, con calefacción o con húmedas neblinas, o simplemente a pelo, viendo el mar, la montaña, los coches pasar o hasta en casa, de resaca o de comienzo, cualquier situación sirve para disfrutarlo.

Con tele, música, o el griterío de las conversaciones se repite por todo el territorio, con el reconocible ruido de fondo que provoca el ajetreo inquieto de los vasos sobre el mostrador, y el del camarero equilibrando la bandeja, sorteando entusiasmos.

Breves de compromiso, largos de los de salir comidos y buscando el sofá, en pareja o en grupo, con conversaciones cruzadas o respetando turnos (pocas veces), abordando temas dispares, deporte, política, chismes, vacaciones, el trabajo… El tema es gozar de compañía, de humanidad. La soledad en el aperitivo es muy triste, a no ser que se vaya de ruta, con compañeros en cada bar, como los marinos y los amores.

En unos lugares se acompaña de pinchos desbordados para irte comido, otros son más exquisitos, de concurso, algunos no los acompañan ni con una triste aceituna o unos cacahuetes manidos, pero lo importante es disfrutar y tomar unas cañas, vinos, vermús o lo que se tercie, sin pensar en límites, tan solo los de la prudencia o la capacidad.

Por todo esto, y algún argumento más que de momento se me escapa y no voy a buscar debería ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, cuanto menos Bien de Interés Cultural.

Indicaciones importantes a tener en cuenta, sabidas pero no por ello me voy a impedir enumerarlas:

Beber picando algo, aparte de mitigar el efecto del alcohol, sabe mejor y sacia.

Ir caminando, en transporte público o con algún amigo abstemio.

Si vas a lugares muy frecuentados no te pongas tus mejores galas, puedes salir con medalla.

No tener prisa, es tiempo para disfrutar, comunícate mientras esperas.

Empatizar con los camareros, que están trabajando, y nada de “jefe”, “chico”, “guapa” o alguna de estas impertinencias de sobrado.

Ligar con el camarero es perder tiempo y dinero, esto sirve igual para las camareras, pero no rima.

Los niños con sus padres, no hace falta compartirlos con el resto de la parroquia.

No lleves el perro.

No beber más de la cuenta, aunque lo difícil es saber hasta dónde llega la cuenta.

Las servilletas de papel no limpian, pero sirven para evitar que te mojes con la cerveza.

Procura no tirar los restos al suelo, y si los hay nada de ascos, forman parte de la costumbre.

No dar la nota, importante, sobre todo si más tarde lo vas a recordar avergonzado. Si no te acuerdas habrás dado la nota seguro.

No cantar, ni escupir en el suelo, por lo menos antes estaba prohibido, y es desagradable.

¡Ah! No seas rata, deja propina, y no esas moneditas de cobre.

#relatosdecocina