Mercado de desilusiones

Mercado de desilusiones

15 de septiembre de 2020 0 Por Juan Aguilar
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Ahí está, en su mercado de desilusiones, parapetado en la atalaya de su sótano, conectado a través de un haz de luces con el mundo, ocultando la identidad. Tabateando odios en el teclado, diseminando ficciones delirantes, falsedades añoradas, ofreciendo epifanías a los necesitados de credos caducos. Alertando de «Cocos» foráneos que cambiaran nuestros dogmas, «Hombres del saco» de oscuros y zurdos pensamientos que nos sisarán lo ganado, traidores a los fundamentos y tradiciones que tratan de desviarnos de nuestro acervo. Gritando desde un púlpito oculto tras una pantalla anónima, inundando el circo virtual con ingenio distópico.

Tabateando odios en el teclado, diseminando ficciones delirantes, falsedades añoradas, ofreciendo epifanías a los necesitados de credos caducos.

Atormentado por traumas sin resolver, con las pesadillas gritando fuera de tu cabeza, sin encajar en el olvido de una sociedad que avanzó dejándote atrás. Regodeándote, sin aprender, en el amargor de los fracasos, recorres las teclas babeando injurias cargadas de envidias, gargajeando agravios sin fundamentos, con la única intención del desquite de aquello que jamás alcanzarás.

Como un dragón necesitado de bicarbonato, rodeado de San Jorges armados de matafuegos caseros, que extinguen tus pequeñas llamas verdes escupidas desde la venganza, por un mundo que no te quiere. Son pequeños pero muchos los denunciantes de tus mentiras, guerreros de la veracidad, que con su empeño constante y sin desfallecer, acosan tus embustes para darles la luz que deja en evidencia la falsedad de tu discurso.

Como un dragón necesitado de bicarbonato, rodeado de San Jorges armados de matafuegos caseros…

Que poco queda para pararte esa persistencia en creer en esa necesidad rechazada constantemente por la mayoría, evidenciando una y otra vez tu error. Como dijo Juan: «La verdad nos hará libres», pero a ti no, te ahoga, porque tú necesitas el aire de la mentira para vocear al mundo tu soledad, tu miedo, tus desengaños y tu incapacidad para rehacerte.

Espantaviejas, alimento de ignorantes, no eres más que una extensión de tus patrañas, una falsedad, un lamentable bulo.

Un saludo al equipo de Maldita.es

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