La voz4.7 (7)

La voz
4.7 (7)

29 de noviembre de 2022 0 Por Juan Aguilar
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No se podía quitar esa voz dentro repitiendo últimamente memento mori. Esa que tiempo atrás llegó cuando tan solo era un desecho de miedos, avergonzado por su origen, privado de una infancia a golpes, de una adolescencia herida por el desprecio de sus compañeros y el rechazo de alguna chica deseada. Tardes desperdiciadas con miradas de envidia a los escaparates, entre ocultas lágrimas de frustración.

Hasta que llegó la voz, que junto a esas desilusiones, el rencor y las ansias de venganza, le forjaron un carácter duro, agrio, inmisericorde. Que le ayudó a encontrar un propósito y los atajos, casi todos reprochables, para conseguirlo.

Se fortaleció animado por la voz, y encontró el valor con el que desafió, amenazó, golpeó y hasta mató, a aquellos que se interpusieron en su camino al destino que le había mostrado la voz.

Su carácter despiadado atraía a los temperamentos débiles y a aquellos que querían usarlo para su beneficio, pero la mayoría salió perjudicada. Siempre que quiso estuvo acompañado, rodeado de atemorizados admiradores, pero jamás tuvo un amigo.

La sombra de su orgullo llegó a ser más larga que la de su cuerpo al atardecer, y dejó de escuchar a la voz. Siguió creciendo en su inmoral egoísmo, llegando a manipular a los estamentos más altos y controlar poderes, hasta que ya nadie quiso acercarse sin que hubiera compensación. Y se quedó solo, satisfecho, en algo parecido a la felicidad, pero sin la alegría.

Y ahora, con muchos años sumados, esa misma voz que le había empujado volvió, y no paraba de recordarle su mortalidad. Lo único que no podía comprar, tan solo demorar, pero el final sería el mismo de todos, y no le consolaba el recuerdo que tuvieran de él, tampoco creía que fuera eterno. Tal vez alguna calle, una placa, o ni siquiera eso… Una vez más, mientras entornaba los ojos con rabia impotente, mientras una amarga lágrima asomaba después de tantos años, oyó memento mori.

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