Julio

Julio

6 de julio de 2021 0 Por Juan Aguilar
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Y llegó el primer fin de semana de julio con su operación salida, coches, maletas, caravanas interminables en busca del horizonte azul. Sus partes del tiempo con récord de temperaturas, sus recomendaciones de ingerir líquidos, proteger las pieles expuestas al sol. Sus atascos de gente a la caza de sombras donde paliar el calor aplastante y refrescar el interior. Cervezas, vinos fríos, refrescos y algún café despistado, invaden las mesas de las terrazas, y de fondo un clamor que trata de hacerse entender. ¿Por qué gritaremos tanto?

Y en medio de ese fragor de conversaciones, innecesariamente compartidas, estoy en una terraza, con un grupo de amigos, compartiendo canícula y esfuerzo por hacernos entender.

Los que me conocen saben de mi dificultad para comprender lo que me están contando cuando el ruido de fondo me absorbe, sin embargo a mi lado tengo quien me supera. Cada vez que alguien comenta algo responde con una interjección interrogativa mezcla de ah y eh. A mi otro lado, uno de esos que no se dejan atropellar por las circunstancias, que se niega a elevar el tono de voz, y habla como si no fuera consciente del gentío aullador que nos rodea. El resto nos esforzamos en hacernos entender abriendo hueco entre tanto ruido.

La conversación sigue, así como las rondas. Cada vez me cuesta más entender al de la voz retenida y de trasladarlo, a mi manera, al del ¿ah-eh?. Al cabo de un rato, agotado y ya con el hilo perdido, me dedico a observar alrededor y estar pendiente de las bebidas, que no falten, en un intento de callar al inagotable “susurros” y al interesado “¿ah-eh?”, o, cuando menos, refugiarme en mi interior. Veo que los otros contertulios van adoptando el modo de escucha trascendental, con la mirada centrada en, disimuladamente, no mirar.

Por la acera sigue la procesión de pantalones cortos y sandalias estrafalarias, arrastrando sed, y algunos niños, en busca de ese desaparecido oasis de frescor.

Empieza otro julio para disfrutar de esas maneras, y yo me despido hasta septiembre, que pensar con el calor es fatigoso. Os deseo un buen verano, descansado y divertido. Yo, de momento, voy a seguir fielmente la recomendación de ir por la sombra e hidratarse con frecuencia. ¡Salud!

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