Estaba claro

Estaba claro

18 febrero, 2020 0 Por Juan Aguilar
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Estaba claro desde el principio, nació del sufrimiento, con ayudas de acero. Erguirse le llevó tiempo y esfuerzo, para el que no contó con mucha ayuda. Ya en el colegio generó una proclividad al mal. Inclinación tal vez definida por su apariencia poco favorecida. Aunaba todos los elementos preferidos como blanco del desprecio y burla del resto de los niños. Era un tipo exageradamente flaco, hético, casi sin espacio para la personalidad. De tez marrón judío patético, en la que destacaban unos ojos ofendidos con el tamaño de su nariz roma y húmeda, tendente a sangrar, que colgaba sobre una insignificante boca rellena de dientes como teclas de un piano abandonado, percutiendo en una voz desafinada, todo bajo un cráneo prematuramente desertado. Su padre, blanco del norte, no se veía reflejado.

Culpaba a sus progenitores de la avaricia en el cariño, el escaso refugio prestado y la triste imagen que le escupía el espejo.

     …dientes como teclas de un piano abandonado, percutiendo en una voz desafinada

La necesidad de encontrar amparo a su persecución le llevó a juntarse con otras almas desheredadas, resaltando por su inteligencia y crueldad. Empezó, seguido de sus compañeros de marginación, proyectando el odio a sus perseguidores victimando pequeños animales que se cruzaban en la senda de su maldad. Disfrutaban alicortando a desdichadas moscas, inundando hormigueros, para luego perseguir con una lupa a sus inquilinos. Para terminar trasladando sus acciones hacia una maldad superior, sustrayendo o destruyendo objetos deseados, difundiendo rumores y acusaciones infundadas con la baja intención de crear cizaña y rencor.

Su crueldad y audacia, al igual que su soledad, crecieron con los años y con la adquisición de herramientas de tortura cada vez más sofisticadas, según avanzaba en su resentida vida. Nunca pudieron demostrar su autoría, ni siquiera consideraban su posible implicación, demasiado marginal como para tales iniciativas. Y esto le provocaba más dolor. Todos se habían confabulado, todos eran culpables.

     ….difundiendo rumores y acusaciones infundadas con la baja intención de crear cizaña y rencor

Harto de ser minimizado quiso concluir con tantos años de desprecio, acabó con el origen de sus penas provocando una fuga de gas, quedándose huérfano sin dolor. Salió a la calle para seguir “agradeciendo” todo lo que le habían dado. Ahora su cuerpo yace sin estilo, con pequeños agujeros manando rojo, acompañado de sus cañones todavía humeantes, tras un reguero de terror y sangre de sus verdugos.

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