El pitido4.1 (8)

El pitido
4.1 (8)

31 de mayo de 2022 0 Por Juan Aguilar
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Tumbado en la cama, con el cuerpo gastado y la respiración desacompasada del pitido que envuelve el silencio de la habitación, se aferra sin convicción a una vida desperdiciada. Mientras le observo trato de recordar qué nos llevó a distanciarnos tantas veces hasta terminar reencontrándonos en sus últimos momentos. ¿Diferencias, elecciones, obligaciones? No logro responderme.

Nos conocimos de pequeños, en uno de esos campamentos que los padres se empeñan en mandar a los hijos para aprendan a socializar. Por entonces no eran como los actuales, pero si que, al igual que ahora, se podían encontrar esos matones que hacen de la vida de los más pequeños un deseo de que acabe. Yo era uno de esos y el salió en mi defensa. Prácticamente seguimos juntos hasta la universidad, descubriendo juntos aquellos paraísos que nos cantó Ian Dury. El tiempo y los compromisos que fuimos aceptando nos alejaron, a pesar de asegurar que no nos separaríamos.

Volvimos a juntarnos unos años después, estaba más grande, con la barriga desarrollada, fruto de la combinación de años y placeres. Casado, con un trabajo de esos que llaman buenos y casa. Lo pasamos muy bien un tiempo, nos prometimos no perder el contacto, pero de nuevo lo incumplimos. Supe por su expareja que la vida le dio un vuelco de esos que te cogen cuando más desprevenido estás. Perdió ese buen trabajo, la casa, hasta la pareja. Y se refugió en lo fácil.

No supe más de él hasta ayer, que me llamaron del hospital, mi teléfono era la única referencia que encontraron en su cartera, de hecho casi lo único, para comunicarme su situación. Y aquí estoy, una vez más, y esta será la última. Me lo imagino solo en su túnel, con una luz al final y todo oscuridad, sin saber qué puede haber, dudando a atreverse a recorrerlo. Los recuerdos de nuestros planes, sueños, fracasos, de esos momentos que pasamos juntos se apelotonan humedecidos por la amargura. El pitido uniforme de la máquina me arranca de mis pensamientos. Con una lágrima mezcla de cariño, arrepentimiento y confusión me despido.

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