Despedida0 (0)
Después de un tiempo asimilando creo que ya estoy preparado para la despedida. Hace unos meses tu hija me comunicó, con una breve nota que imagino envió a todos tus contactos del teléfono, o por lo menos a los que reconoció, tu fallecimiento. Tan solo pude decirle que esperaba que sus recuerdos fueran buenos, que yo los tenía.
Me quedé bastante impactado. Hacía unos años que no nos hablábamos, no tanto por dejadez, como por que ninguno supimos comprender las circunstancias por las que atravesaba el otro. Yo andaba perdido y tú sin saber que hacer con lo tuyo. Por cierto, nunca supe cómo terminó. Fue en ese momento que ninguno de los dos supo entender por qué tesitura estaba transitando el otro, y esa falta de empatía es la que nos distanció finalmente.
No pretendo justificarme, ni a ti, tan solo expresar el dolor de una ausencia, la de ahora, y sobre todo la de antes.
Recuerda cuando nos conocimos, tú ya tenías responsabilidades familiares, y yo tan solo me las estaba planteando. Aprendimos el uno del otro, y sobre todo nos apoyamos. Aunque no compartíamos muchas aficiones supimos compaginarlas, no siempre, pero daba igual. Lo importante era estar ahí.
Tuvimos tiempos de felicidad, nos divertimos mucho. Y otros infelices, en los que supimos estar juntos, y animarnos, o por lo menos escucharnos. Después cada uno fuimos por nuestro lado, trazando nuestras vidas, pero siempre volvíamos a vernos y buscábamos un tiempo para comentar nuestros logros y también nuestras preocupaciones. Muchas veces no hacía falta ni hablar de ello para que nos entendiéramos.
Pero todo quedó atrás.
Querido Carlos ya no estás, y esta sí es la despedida definitiva, siento no haber estado a tu lado, y también el que no estuvieras tú al mío…
Te he echado de menos mucho tiempo.