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Desconcertado
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10/04/2026 0 Por Juan Aguilar
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Estoy desconcertado, no sé donde estoy. No dejo de preguntarme cómo he llegado hasta aquí, trato de recordar y nada se concreta. No puedo centrarme, tengo la consciencia ausente.

Me encuentro en un espacio reducido, de límites indeterminados, grises, que dejan entrever unas luces mortecinas que vienen de un exterior que no termino de ubicar. Me siento rodeado por algo parecido a una membrana que se mueve según lo hago yo. Cada movimiento produce un susurro parecido a un suave desgarro. Alargo un brazo y queda envuelto, termino perdiéndolo de vista. No me atrapa, pero tampoco me suelta.

Me quedo quieto y el silencio lo llena todo. Pongo toda la atención en el oído y tan solo aprecio mis acelerados latidos. De repente, casi imperceptible, el suave desgarro algo alejado. Todo el cuerpo se tensa en alerta. Intento recuperar la calma y me convenzo de que ha sido al mover un pie, que ni siquiera recuerdo el movimiento, pero me ayuda a bajar las pulsaciones. Pruebo a cerrar los ojos y pausar la respiración, consigo calmarme pero sin esclarecer el enigma que me envuelve.

Después de un tiempo quieto, que no alcanzo a determinar, trato de avanzar en esta niebla sólida, sin hallar el equilibrio y sin tener claro de poder encontrar una salida, algo reconocible, no me siento agobiado, tan solo confuso. ¿Acaso será un sueño?

Un calambre en el gemelo izquierdo me deja claro que no estoy dormido. Me retuerzo para aliviar el dolor y me enredo en este tegumento sin final. De repente noto que he perdido parte del apoyo y me voy escurriendo hacia un lado. Por un instante siento que me caigo, el pánico se adueña de mí, pero la caída es corta, aunque dolorosa. Sigo atrapado y desconcertado. Una pregunta se va abriendo paso en mi cabeza ¿estoy atrapado para siempre?